lunes, 17 de junio de 2013

Crónicas de vos IV: "El arte de reproducirte"

La página en blanco, lisa, permeable, incitante
me causa una intriga.
El lápiz está en mi mano,
ya no me sirven más las plumas que se quedan sin tinta,
tengo lápices de colores, crayones de cera,
temperas, pinceles.
Y una página en blanco.
Titubeo un poco antes de lanzarme a crear.
Miro la hoja detenidamente,
la uso de espejo.
Me observo profundamente en ella.
Me encuentro con un par de ojos grandes
de búsqueda sólida y pupilas tintineantes.
No son mis ojos,
no es mi mirada,
es la tuya, son tus ojos.
Los miro, sin olvidar que son el reflejo
de lo que soy
en esa hoja en blanco,
esperándome impaciente a que me recree
sobre ella.
Me empiezan a temblar las manos,
me recorre un escalofrío por la espalda
y suena la puerta.
Alguien pregunta por mí,
no quiero perder el contacto visual con la creatividad
que estoy a punto de liberar en tu boca.
Siguen golpeando la puerta.
Intento persuadir el sonido.
Me doy cuenta que estoy en cunclillas ante la hoja
con los ojos firmemente cerrados
mirándote concentrada
dentro de mi mente.
Ahora que observo la realidad,
acaricio la hoja,
me acerco a ella,
la oigo,
la huelo.
Tiene olor a vos,
ahora que la miro mejor,
tiene el color de tu sonrisa manchado por todos lados,
me sorprendo increíblemente de ésto.
Sigo investigando, cauta
y descubro que lleva tatuado tu nombre con poesía,
deslumbrando todo el tiempo la luz que nace de tu ser
y que impacta con mi pecho,
Aparecen en el papel rugoso, tus abrazos, tus miedos,
tus sueños, tu amor,
tus ojos cristalinos;
estoy sentada al lado tuyo en una esquina,
en una calle, en una noche, en una sinceridad profunda de corazones abiertos.
La hoja me habla, y se convierte en un espejo de mi corazón.
Está blanca del camino que nos propone la vida
las manos me tiemblan ansiosas por dibujar
la dirección de nuestras vidas.
Vuelvo a abrir los ojos,
estoy acostada en el piso, tensa.
Aferrada a la hoja en el pecho,
muerdo el lápiz con la boca.
Quiero verte
quiero tenerte cerca
quiero sentirte,
sentirte de verdad, sentir tu fuego, para que me incendie y me convierta en ceniza.
Quiero oírte,
oírte profundamente, escuchar el silencio más profundo que quieras guardar, para poder gritar cuánto es que te siento, siempre.
Siguen golpeando la puerta,
fuertemente y con ritmo.
Tiemblo, en el piso, tiemblo.
Cierro los ojos,
observo mi interior
y al corazón que late con furia
intentado salirse por mi boca.
Tengo miedo y euforia de creatividad absoluta,
reabro los ojos,
y estas al lado mío,
despertándome, conteniéndome, abrazándome,
despegándome de la hoja, del papel,
del suicidio de la ansiedad de visualizar el puente de luz que nos une,
me sacas de la poesía extensa de honestidad brutal del alma
que acabo de desplegar en éstas palabras
y me traes a la realidad de tenerte en frente,
de carne y hueso,
de teatro y de color,
atrapándome.
Guardándote en el bolsillo el papel minado de colores
y de palabras,
guardándome en el morral más hojas en blanco
y temperas nuevas,
para poder volver
estallar de arte cuando no sepa qué decirte
ni hacia dónde mirar
cuando me vengas a buscar.

lunes, 10 de junio de 2013

Dudas

¿Cuánto peligro acecha tu mirada?
Las emociones son puentes
que nos amarran a la tierra húmeda
que caminamos de prisa,
sin saber sentirla,
sin detenernos a descubrirla, saborearla.

Es que verdaderamente no sé
escupo todo el tiempo
sólidas realidades
que me niego a aceptar
a asumir.
Y en la actitud más hipócrita
me niego al peligro
de reparar en vos.

¿Cuánta libertad hace falta
para encarcelarme en tu espalda?
Me reubicas en el tiempo y espacio
en el que nunca veo que estoy;
parada enfrente tuyo,
sin camuflaje.
Transparente ante tu búsqueda,
ante tu vida,
tu expresión corporal que me domina.
En frente tuyo.

No te interesa tampoco oírme
y a mi menos romperme la cabeza
pensándote.
Resolviéndote
cual problema de química infertil.
¡Si haces florecer lo que tocas!
¡Si to voz destruye oscuridad!

¿Cuánta verdad hay en la llegada
de tu vida a la mía?
Me construyo la mentira;
titubeo inverosímil con tus labios a milímetros de los míos.
Esperando respuesta, quietos. Sin moverse. Magnetizándome totalmentes concientes de los movimientos que me obligan a dar.
Que me obligo a asumir y a sentir.

¿De verdad crees que vos no sos transparente?
Se trasluce todo el tiempo la torpeza con la que amas
el amor con el que te desenvolvés
y la simpleza con la que me buscas.

Dos almas pueden haber nacido de la misma luz
pero cuando se animan a brillar
a la par,
el mundo cae vencido
ante ésa innegable, tenue y hermosa realidad.

domingo, 9 de junio de 2013

Paréntesis

A veces porque sí
otras porque la libertad me domina
No me basta con conocer mil cuerpos
ni con festejarte en mis poemas
o escribirte desnudo el pecho.
Ahora ven
que la mente puede ir mucho más allá
y la imaginación puede construir todo lo que no tenemos.
Pero quiero tenerte
más de lo que ya te tengo.
No me sirve tu boca al lado de la mía
hablando a la par 
cantando la misma canción
de melodía abstracta del corazón.
No me basta que me mires 
acribillándome la realidad
y desestructurando todos mis deseos.
Así fue que me resistí
una y mil veces
a reparar en vos.
No me alcanzó con contemplarte desnudo
entregado a tu arte más profundo
y a lo más hermoso de lo que sabes ser.
Reprochándome
enojándome
con el miedo paralizante que me obstruía la mirada
que me detenía a milímetros de tu boca
que me alejaba de tu espalda
que me cerraba los ojos cuando me mirabas. 
No me servís, no me alcanzas, no me bastas, 
con tu hermosura innegable
e hipnotizante
si no asumís que
es recíproco el rechazo inicial
que manifestamos
al mirarnos a los ojos por primera vez
y congelarnos por completo
en el océano de fuego
que nos nació en ése momento.

Crónicas de vos III

Retumban los adentros transparentes de mi pecho
un poco de tu boca que está muy próxima
y otro poco de tu voz de gloria,
me mantiene paralizada
con los ojos en órbita
atrapada
en todas las ideas calamitosas
de encuentro y de amor
que me florecen de la boca
y otro poco del corazón.
Se escapan constantemente
de tu nariz
hilos de humo transparente
espira-lados en tu cuello
te ilustran erguido ante el mundo
de niños y de juegos
que conducimos convencidos.
Un poco se desarma mi postura
otro poco te delata la infortuna
de estar juntos en la proesa de dejar ser lo que nadie quiere que sea
y de creernos lejanos
obsoletos
separados;
cuando el camino de por sí
nos está hablando
y nos ha gritado desde un principio
cuando en tu voz resoplaban
todas las palabras
que mi cuerpo necesitaba
oir;
para reconstruir el erotismo herido
que me han dejado los amantes negligentes
de mi corazón perdido.

lunes, 3 de junio de 2013

Crónicas de vos II















Sueño a veces que respiro
recostada en tu pecho.
En el sueño, te poseo por completo.
Canalizo todo el dese convergente,
en tu boca;
que ahora está desintegrada en la mía.
En tus brazos, que me enredan insistentes el alma.
En éste aspecto inconsciente de mi vida
soy libre de tenerte
y de dar rienda suelta a todo lo que me surge
al verte, al sentirte tan próximo;
tan innegable;
zurcándome con tu mirada fija
e indetenible;
cuando te proponés encontrarme y
cuando más esquivo tu mirada.
En lo real, jugás todo el tiempo con mis límites.
No sé si es que ya los conoces
o si estás esperando expectante
el momento en que no resista más
y me aferre a tu espalda
y me estrelle con tu boca
y me ahogue en tu cuello
y me quede muda;
besándote.
Todo éso en un mismo movimiento,
de un mismo instante
sólido de impulso
luminoso de libertad
abrumante de alegría.
Yo no conozco mis límites.
Apenas puedo aceptar
lo que me nace al verte desplegarte en éste mundo.
No es que tenga miedo,
pero tengo la sensación
de que nunca viví
algo tan colorido y verosímil,
siempre todo fue efímero y ardiente.
Ahora me enfrento a un nuevo paradigma.
Increíble de verdad.
Que me desafía a ser capaz de liberarme y dejarme ser.
¡Porque todo el tiempo
tus ojos insisten en que sea quién soy!
Sin imaginar, quizás,
que contengo en mis adentros
incendios y océanos de humo
(del infierno gaseoso de no saber saltar de éste abismo y arrojarme a vivirte).
Me esfumo.
No me hago cargo de mi turno.
Pero te busco.
Para decirte en clave morse,
que quiero jugar el juego
de romper los límites del otro
todo el tiempo.

domingo, 2 de junio de 2013

Crónicas de vos I: "Diálogo"


Un bar. Una mesa. Un cenicero. Dos personas. Ella. El. 
-¿Hace cuánto que esperas?
-Yo no espero a nadie.
-No sólo se esperan personas cariño...
-Todos los hechos convergen en un alguien, lo sabes. Así que no me contradigas.
-O usted es el que converge en un alguien?
-Yo estoy muy lejos de ser un hecho.
-Pero está muy cerca de ser alguien, para mí.
(Se acomodó en su asiento, y por fin me miró a los ojos, directamente. Levantando el ceño fruncido, sonrió)
-Podemos ser muy cercanos. Podemos ser casi uno. Pero no será más que éso. Nada más.
(Intenté mantener su mirada firme)
-¿Quién dijo que yo preciso algo más que ser casi uno?
-No se trata de lo que vos o yo o él o aquel precisen. Se trata de lo que surge de adentro, de nuestro más profundo interior.- (Afirmó apretándose el pecho con dureza)
(Me acerqué hacia él, la mirada era una o casi una aún)
-Mi interior florece cuando usted es quién sabe y disfruta ser.
-Yo no sé ser, señorita. Ando por el mundo divirtiendo al resto del mundo, camuflándome en todos los personajes que me invitan a ser. Ser yo, se trata de no saber serlo nunca.
-Y es justo ahí cuando y dónde florezco.
(Me esquivó la mirada insinuante o delatora o deslumbrante, que me animé a mostrarle. Entonces, dejé de buscar su mirada. A pesar de todo, no podría convencerlo nunca; encendí un cigarrillo y me crucé de piernas)
-Lo único que sé es que hay algo en tus ojos negros, algo que no puedo dominar. Me nace desde adentro una necesidad....
(Me miró al mismo tiempo que tomaba mi mano. Lo miré expectante, mientras fumaba el cigarro)
-¿Necesidad?- (Le pregunté inquietante)
-Sí, éso mismo- (Afirmó, y sonrió, desarmando toda la negación de mi cuerpo)
-Con que necesidad...- (Susurré, acercándome hacia nuestras manos temblorosamente aferradas)
-Éso mismo, cariño.- (Ahora estábamos tan próximos que respirábamos la respiración del otro; apagué el cigarro en el cenicero, chamuscando las cenizas; sin dejar de mirarlo fijo)
No le dije nada. Abrí mis ojos por completo. Le escruté el rostro buscando la respuesta que teníamos en la punta de la lengua y que ninguno de los dos se animaba a expresar ni a traer a la realidad.
-Me nace una necesidad de explorarte cuando me miras así.- (Me dijo. Al mismo tiempo que me tomaba del cuello y me besaba. Su lengua no sabía a soledad, pero se enredó con la mía urgando en los rincones de mi boca, de la suya. Sonriendo. Recorriendo las encías que sabían a agonía de haber contenido ése impulso durante tanto tiempo)

martes, 30 de abril de 2013

Cadena perpetua

Destructores inadmisibles constituyen
éstas cárceles de acero
que acechan todo el tiempo
en búsqueda de amantes incandescentes
que se resistan todo el tiempo a la libertad.
Los amantes se entorpecen todo el tiempo
en la búsqueda absurda
de lo que tienen en sus manos
y no saben usar
y no quieren ver ni escuchar.
Los carceleros amenazan con el tiempo
con salir a buscar
a todo aquel que se le niegue
al erotismo abrumante que le golpee la puerta de lo prohibido
todas sus noches.
Pues quién todo el tiempo desea
fundirse en el averno,
cuándo éste se presenta en tiempo y forma,
no puede esperar.
El placer tiene que fundirse en tiempo y forma
tiene que derretirse en pecho
y piel.
Debe esfumarse en boca y sexo
y hacerse oír por los lamidos
de las frases que llevan contenidos
en el pecho
cayéndo a los abismos
del deseo
que juntos construimos
cuando nos abrimos a derrumbar
la cárcel que nos aprisionaba
y nos paralizaba frente a frente
cada vez que nuestros interiores
se magnetizaban para liberarnos
de la prisión en la que nos autorecluimos
por no besarnos y arrancarnos
de la piel
éstos amaneceres imprevistos.

martes, 16 de abril de 2013

Desorden cojeante.

Me impacientas el presente vacío de tu piel
porque tengo el cuerpo en alerta
por si penetra por mis poros de repente
el perfume ardiente que te convoca no tan azarosamente hacía mí, hacia vos. 
Hacia un nosotros siempre efímero pero perfecto en lo momentáneo y fugaz de su consistencia.
Y es en lo poco corpóreo de nuestros encuentros dónde me ataca la demencia. Pues hay tanto cuerpo incansable protagonizando ésos momentos, que invocarlos desde el adentro me limita, y te desaparece. Y al placer unánime de sentirnos lo esfumamos cada vez que desespero por no saber controlar nada de todo lo interno que generas.
Y en las palabras que te leía mientras me oías recostado en mi vientre, nutren las poesías con las que estabilizo los deseos emergentes y bidireccionales de mis adentros.
De lo ágil y febril de tus besos que se fundían con mis movimientos como si fuéramos bailarines expertos en la danza sexual en la que nos sumergíamos, busco canalizar esta sed de tu savia callejera e impresentable.
Divertidos de lo peligroso de sentirnos tan próximos, te distraes en tu camino. Me doy cuenta de que mis límites se bloquean con tus muros
Y por más hipócritas sumergidos en la provocación eterna que nos pongamos el final es continuo de desearnos para siempre en una habitación sin fin. Que juega a hacer desaparecer su puerta para ir a jugar cada vez que yo busco tu mirada en la oscuridad.

jueves, 21 de febrero de 2013

.

















¡Si siempre andamos

con el pecado a flor de piel!

Vamos a tener que

descarnarnos

para caminar libres

del erotismo

inmundo

que no podemos evitar.

La liberación hostil

de la sexualidad femenina

los va a dejar de patitas en la cama

cuando descubran

que con nuestras palabras

creamos

más orgasmos

que ellos

con sus manos mentirosas.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Amaneceres tormentosos

Se me mancha el alma de tristeza
un manchón
y una nube negra que me persigue.
Pero no desespero
aunque me muero de la tentación
de soltar la soga
que tira
y mantiene vivo
éste caos
y salir
en búsqueda
de la libertad.
Pero entonces el nubarrón desaparece
una luz ajena a mí
desintegra aquellos truenos
amenazantes que me persiguen.
El amanecer se impone frente a mí
y me llena de optimismo
ajeno a mi cuerpo
que me nace desde adentro.
Totalmente oportuno a la luz repentina
que le dio un vuelco a mis llantos
y un repentino envión a mis ideales.
Tu sonrisa como escudo
tu luz como bandera
y tu alma custodiándome
son el eco de mis alegrías.
Un ala tuya, agita a una mía
volando juntas
en éste desierto pretencioso
totalmente convencidas
de que nuestra sed
va a ser saciada en cualquier momento
en el mismo vuelo
juntas.

Mordidas bélicas

Qué burbujeante era tu saliva
desentonando con la rigidez de la piel endurecida.
Tu cuello firme me convencía de hablarte en otro idioma
los colmillos se incaban en tus cuerdas vocales
dejándote sumido en el silencio de tus gemidos.
Te retorcías confundido
tu espalda necesitaba aún más suspiros
y uñas que reconstruyan
los cráteres
y el relieve lunar
de erotismo
que te florecía
cuando te sumergías
en el húmedo orgasmo
del perfume nebuloso
de su pecho,
incrustándose en tu sien.
Qué despreciable era la velocidad
con la que te vestías
y huías.

Amantes efìmeros


Sombras multicolores revisten las paredes
que nos observan cómplices del encuentro fortuito
e inevitable
indetenible
indisumulable
que vivimos.
Aferrado al cráter lunar
de la cintura
buscaba respuestas
a las incógintas de ése deseo prohibido
Resolvió recorrerla
y se deshizo de la moral
en aquel
tiempo y espacio preciso
en dónde le beso hasta el alma
que le dolía de locura.
Sus párpados se endurecían
negados a oír la epifanía
del ardor que los contenía
en sus revolucionarios
actos de cómplice lejanía.

Semilla impostergable

Resulta que quizás
tu boca esconde
un veneno letal
en sus pálpitos húmedos
y sea
algo que asesine a las absurdas culpas
que no puedo tener
que no puedo sentir
que no existen en mí.
Si te entrometés
en mi cama
buscando mi desnudez
inexacta
y encontrándote
con mi respuesta urgente
a tus manos
que me insisten
sin importarles
si me niego
si demoro en entregarme.
No sembraste la intriga en mi piel
encendiste el rito impostergable
de hacerle caso omiso
a lo que debería ser
pero que es imposible que sea.
Parecía valentía
tu mordida en mi cuello
(inocente)
que jamás hubiera estado preparado
para sentir tus susurros mojados
incitándome a lo prohibido.
No quiero poesías justificativas
si al fin y al cabo
te besé sin escrúpulos
te amarré a mi cuerpo desesperada
me aferré a tu espalda inconcevible.
Aletargada por la mente que se me quedó en blanco
sorprendida
de lo acertadas que habían sido tus caricias
que jamás me hubiera animado a entregarte.
Y en la eternidad del lapso temporal
en dónde nos amamos
le doy sepultura
(momentánea, quizás)
al ardor que generabas en mis entrañas con tus dedos húmedos e invencibles.

domingo, 27 de enero de 2013

Palabras atemporales.

No es un relato
y mucho menos un recuerdo.
Los versos se inundan de
lo vomitivo,
de lo atemporal.
La imaginación me desprestigia
si quiero camuflar
tanto beso radioactivo
imposible de disimular.
¡No es ni narrativa!
Es que ya no confío en la melodía
Es un suicidio pragmático
de mi mente
que sólo experimenta lujuria
y el exterminio del tabú
en los guetos en dónde
encerraste mi libertad.
Hasta las palabras son
relativas
y las letras se me derriten
en el papel.
Y me muero de agonía
porque me dí cuenta
que te pusiste a analizar
esta poesía.

Deseos retóricos.



Escalofríos de lata,
entumecidos
y podridos,
alucinando con el calor.
Estupefacto besabas
acaramelándome el alma.
Tu lengua de metal
se dilataba
y retorcía
sobre la piel húmeda que recorría.
¿A dónde vas con tanta ropa,
con tanta prisa,
desperdiciando la sensualidad
que emana tu caminar?
Las uñas negras
de mis dedos dormidos
te detenían.
Tu espalda rígida,
arquitectura de una pasión sicodélica
ahora me perseguía.
¿A dónde me arrastrás tan lento
tan cuidadoso
tan irresistible y prepotente?
No es rabia
ni agonía
mis gritos cuando me colonizas la piel
son auténtica poesía.

miércoles, 16 de enero de 2013

Erótica batalla.


Entonces la boca fue brasa.
La mano se hizo fuego,
inextinguible,
como el ardor de sus adentros húmedos.
Sus fluídos erupcionables se extinguían en el río líquido que circulaba en sus sexos, que ahora eran uno. Incendiándose.
Incendiándome te descubrí,
aniquilándome la soledad de un solo disparo.
Como franco tirador afilaste tu arma.
Acariciabas con tus dedos húmedos
el filo de tu miembro.
Tu boca (que era brasa) me magnetizó el pecho
mientras te masturbabas el alma, mi soledad se consumía en tu sonrisa.
“No mientas” te pedí con la mirada.
Y seguías afilándote ansioso por disparar.

A mi las balas siempre me habían excitado.
Uno poco  la fantasía de morir baleada de orgasmos,
alimentaba mi obsesión.
Era por eso que quería manosear tu revólver hasta desaparecerme.

La mano se me hizo fuego.
Te reposaste desnudo sobre el paredón,
irresistible te fundías en el muro
con mis uñas en tus muslos,
mientras el revólver revivía
y nos acribillaba la infidelidad a los dos.

Cuando un poeta escribe sobre sexo.


Un baño para desprenderme la poesía-borrador de la lengua,
masajes para expresar todo lo que mi poesía pueda gritar, besándote.

Mis piernas se estiran.
Hacerte el  amor en el sillón me inspiró el caminar.

Tu mano se detuvo en la esquina,
Por dónde nos solía pasar a buscar el ardor.

Inoportuno te encontré en mi habitación,
y se me deshizo la toalla que encarcelaba mi desnudez.
Inoportuno me sonreías.
Con tu histeria me sabías llevar.

Oportunos a la seducción nuestros ojos conversaban,
ninguno de los dos supimos en qué idioma.
El hecho es que, segundos después,
tu boca estaba haciendo piruetas, enredándose con la mía.
Ya de por sí te estirabas y gemías.
Tu empeño retorcido me confesó que eras un espía
¡Adivino! Me enceguecía?
Tu espalda (dinamita) se extinguía.
Inoportuna mi libertad de embriagarme de cada cuerpo que me suene a poesía, se me aparecía.

domingo, 13 de enero de 2013

Ninfomanía Poética



Un grito de placer te desarma,
tenes mis uñas marcadas en la espalda.
No me tapes la boca cuando me hagas el amor.
Asfixiame de tu deseo así me acelero hasta verte extasiado de placer.

Tengo tus colmillos en el cuello,
me dejaste sin sangre.
Ahora no tengo porqué dejar de cogerte el alma,
¡si estás desmayado sobre la sangre que me succionaste!

¿Cuántas putas te hicieron el amor?
¿De cuántas otras te enamoraste?
El desenfreno con el que me embriagas me confiesa otras cosas...
Tus manos aferradas a los senos me saben a desesperación
y a puro talento para hacerle el amor a la primera puta que se te niegue.

Mi talento no deviene del mismo lugar cariño,
pues tus ardientes ojos grises me atravesaron
y tus manos dominaron mis adentros.

Uno por uno tus dedos húmedos construyeron en mí la creatividad para poder cogerte del mismo modo en que te escribo.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El tintero.

Siempre me escapo
de tener que
volver a verte
en mis poemas.
Siempre evito
volver a vivir
el ardor de sentirte
en las palabras.
Pero resulta que,
pareciera adicción,
encontrarte en cada párrafo
de mi ficción.
A veces me pregunto
¿serà real?
¿o mi imaginación
se entusiasmó tanto
que terminó
haciendo de vos
el mejor poema exacto?
A veces te encuentro sentado a mi lado
llenándome el tintero
con el que cargo la pluma
que reviste los versos que te dan vida.
En ésa consistencia turbia existis,
todos los días dentro de mí.
Y cuando encuentro tu yo verdadero,
se me esfuman las ideas
porque el tintero se queda sin tinta
y la pluma se derrite en mis manos.
Las hojas se me hacen cenizas
y al no tener la poesía
como salida
la lengua se me enreda
y se me hace un nudo infinito.
Pues cada vez que encuentro tu yo verdadero
nacen en mi boca un cúmulo de palabras
que se enfrentan desesperadas
para expresar algo
de lo que pasa adentro.
Pero caen en el abismo,
y se pierden en el enredo de mi lengua,
imposibilitada del decir.
Y mis ojos incrédulos,
buscan la forma de decirte
¡Abrazáme!
Que ya no le puedo
escapar a la tentación
de rendirme ante tu poesía
y dejarme fluir por tu lengua
que al soltar su palabra
vuelve a darle vida a la mia
cuando se encuentran
furiosas y felices
de sentirse en la humedad
de volverse una escupiendo fuego.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Dejé de modular aprendiendo a cantar

Mentiría si dijese
que en esta lucha
vos ya no estás

Mentiría si negase
que fuiste vos  el que
me despertó a luchar

No estamos apagados
y con un beso me podes despertar.
No te comas la novelita
Abrite al crecimiento universal.

Mentiría si dijese
que en ésta lucha
vos ya no estás

Sería aún más ciego
si diría que no salís
al barrio a embarrar

Si el verde te dio la vida
proclamas unirte a ellos
en las oscuras avenidas.

Y tu sol amanece
y los cielos se enmudecen.
La realidad es ya tan obvia
que ni si quiera la podemos
nombrar.

La luz está acá adentro
¡Oh que será!
del día que descubramos
que no estamos limitados
si hundimos los pies
en el mar del pensar.

Porque hoy apagamos la tele
y vivimos la verdad
de poder sentir
que en esta lucha
ya no somos
sólo vos y yo
y nadie más.

Mentiría si negase
que fuiste vos
el que me despertó a luchar.

A la melodía se la hace el sol

Era magia que danzaba
me detenía en el tiempo para apreciarla.
Yo quería llegar a abrazarla
pero cuanto más me esforzaba
más se alejaba.

Mis luchas se tiñeron de negro
me derrumbé ante la represión
y ya no sabía si era el sistema
o era yo que había perdido el corazón.

Era el sueño del joven
sólida, libre y popular.
No había manos sangrando
ni niños sin lugar para volar.
Los niños hacían del cielo su hogar.

Fué entonces que el cielo se abrió
lo lejano y soñado por fín nos gritó
Nuestros ojos cegados ante la claridad
nos dijeron que era momento de actuar.

Las quimeras golpearon la puerta
y con la palabra te invité a luchar
Era el sueño del joven
sólida, libre y popular.
La oscuridad de tantos murió
y los tronos se quemaron en el sol.

Se nos acercó el mundo revolucionado
las quimeras nos golpearon la puerta
y no hubo voces que no se oyeran gritar

Te encontré en la noche de la lucha
y te dije ¡ahora sí nos escuchan!
porque con la palabra me invitaron a luchar.
Porque con la palabra me invitaron a luchar.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Cambios de roles entre la naturaleza y la pasión


El paisaje era tan exigente como su piel
No podías esconderte de él
Y no había espacio represor en dónde él no pudiera manifestar su belleza.
En los más recónditos lugares lo encontrabas
O encontrabas una parte de él
que te seducía impune
que te conquistaba inevitablemente.
Si  te  proponías no verlo, él se mostraba aún más
A veces era bello e indescriptible
Otras era perfectamente saboreable
como observable.

Rugían sus ojos cuando el sol se reflejaba en ellos
rugían sus ojos
gemía mi alma
cantaban mis cielos
lloraba la soledad.

Cargamos de ansiedad y expectativa el encuentro
No me proponía que sucediese
Tampoco esperaba fundirme tanto
y de aquel modo en su piel
Pero su cuerpo, su arquitectura
era tan ágil e imparable como la pachamama que le había dado la vida.
A veces lo confundía con ella
a veces él se convertía en ella
Y muchas otras, su piel sabía a madre selva.

En el auge de la pasión
sus alas se abrieron
y empezó a planearse en mis interiores
revolucionándome el deseo.
De repente un estallido de jazmín en los labios
Y él se convertía en pachamama otra vez,
haciéndome explorarlo;
la encontraba en cada rincón de su piel,
en cada gota de vida y de prepotencia que me regalaba su boca.

Cuando rugían sus ojos
mis ojos imploraban por más.
Eran voceros de mi alma que insistente necesitaba liberar a gritos el placer que la poblaba.

Cuando rugían sus ojos se podía comprender
cómo es que él
nacía,  moría, seducía y se convertía en pachamama
cuando la soledad lloraba traicionada y vencida.

La luna nos encontraba desnudos de cuerpo y alma
fundidos piel con piel,
ahogados en los ríos y arroyos que se creaban en nuestros surcos,
cada vez que nos encontrábamos,
proponiéndonos no encontrarnos
y volvíamos a trazar el puente de sudor
que nos conducía a convertirnos
en la pachamama que nos había dado la vida.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Teoría de los días nublados.

La luna iluminaba escandalosa, abrumante e irresistible, a la noche.
La luz era semejante a la que el sol dá para hacer el día.
Al darse cuenta de ésto, así de simple y concreto, el rey de las estrellas se encegueció de celos y de ambición. Fué así que un día, decidió faltar a su trabajo de todos los días, y así eludir su obligación. Se hizo el pícaro escondiéndose detrás de las nubes blancas de algodón y apagó su luz, o simplemente la dejó guardada en un cajón, por ése momento. Para cuando llegase la noche, la luna brillaría con deslumbrante esplendor, pues sería lo único que haya iluminado a la tierra aquel día, devolviéndole ésa vida necesaria y adictiva que las nubes se habían negado a brindar.
La noche llegó, y la luna brindo espontáneamente su show. El sol seguía escondido detrás de las nubes, observándola.
Nadie se había dado cuenta de aquel prófugo escondido, así como nadie había podido descubrir que lo que el sol sentía por la luna era una profunda admiración.

lunes, 27 de agosto de 2012

Los ojos verdes aquellos



Los ojos verdes aquellos
de cristal húmedo
de lluvia agridulce de realidad
eran sólo unos
y eran sólo aquellos
los que habían sido capaz
no sólo de traspasar el plano de lo real
superándose en todo impedimento físico que apareciera
pudiendo hacerse presentes
en los momentos justos
en que era necesario inundar el ambiente del verde cielo que me atacaba cada vez que me miraban y me gritaban
¡Acá estoy! Nos atraviesa un río, pero podes caerte en mis abismos igual.
Siempre que quieras mis pupilas serán tu sosten
y el iris color madre selva
el que te traslade hacia dónde yo esté amándote
y vos necesites
simplemente, estar amándome.
Los faros que despejaban la neblina
y me reubicaban la brújula siempre que quería encontrarlos.
Siempre fueron tan sólidos como el mirar con el que me conectan
los ojos verdes aquellos.
Siempre serán tan magnetizantes como la energía que me hace ser


lo que soy para que ellos sean en mí


y yo pueda siempre concluir mi hastío


en volver a encontrarlos en el andén del tren


esperando mi llegada, como si todo hubiera sido ayer.

martes, 7 de agosto de 2012

Te quiero - Mario Benedetti

















Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola
te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.