martes, 30 de abril de 2013

Cadena perpetua

Destructores inadmisibles constituyen
éstas cárceles de acero
que acechan todo el tiempo
en búsqueda de amantes incandescentes
que se resistan todo el tiempo a la libertad.
Los amantes se entorpecen todo el tiempo
en la búsqueda absurda
de lo que tienen en sus manos
y no saben usar
y no quieren ver ni escuchar.
Los carceleros amenazan con el tiempo
con salir a buscar
a todo aquel que se le niegue
al erotismo abrumante que le golpee la puerta de lo prohibido
todas sus noches.
Pues quién todo el tiempo desea
fundirse en el averno,
cuándo éste se presenta en tiempo y forma,
no puede esperar.
El placer tiene que fundirse en tiempo y forma
tiene que derretirse en pecho
y piel.
Debe esfumarse en boca y sexo
y hacerse oír por los lamidos
de las frases que llevan contenidos
en el pecho
cayéndo a los abismos
del deseo
que juntos construimos
cuando nos abrimos a derrumbar
la cárcel que nos aprisionaba
y nos paralizaba frente a frente
cada vez que nuestros interiores
se magnetizaban para liberarnos
de la prisión en la que nos autorecluimos
por no besarnos y arrancarnos
de la piel
éstos amaneceres imprevistos.

martes, 16 de abril de 2013

Desorden cojeante.

Me impacientas el presente vacío de tu piel
porque tengo el cuerpo en alerta
por si penetra por mis poros de repente
el perfume ardiente que te convoca no tan azarosamente hacía mí, hacia vos. 
Hacia un nosotros siempre efímero pero perfecto en lo momentáneo y fugaz de su consistencia.
Y es en lo poco corpóreo de nuestros encuentros dónde me ataca la demencia. Pues hay tanto cuerpo incansable protagonizando ésos momentos, que invocarlos desde el adentro me limita, y te desaparece. Y al placer unánime de sentirnos lo esfumamos cada vez que desespero por no saber controlar nada de todo lo interno que generas.
Y en las palabras que te leía mientras me oías recostado en mi vientre, nutren las poesías con las que estabilizo los deseos emergentes y bidireccionales de mis adentros.
De lo ágil y febril de tus besos que se fundían con mis movimientos como si fuéramos bailarines expertos en la danza sexual en la que nos sumergíamos, busco canalizar esta sed de tu savia callejera e impresentable.
Divertidos de lo peligroso de sentirnos tan próximos, te distraes en tu camino. Me doy cuenta de que mis límites se bloquean con tus muros
Y por más hipócritas sumergidos en la provocación eterna que nos pongamos el final es continuo de desearnos para siempre en una habitación sin fin. Que juega a hacer desaparecer su puerta para ir a jugar cada vez que yo busco tu mirada en la oscuridad.

jueves, 21 de febrero de 2013

.

















¡Si siempre andamos

con el pecado a flor de piel!

Vamos a tener que

descarnarnos

para caminar libres

del erotismo

inmundo

que no podemos evitar.

La liberación hostil

de la sexualidad femenina

los va a dejar de patitas en la cama

cuando descubran

que con nuestras palabras

creamos

más orgasmos

que ellos

con sus manos mentirosas.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Amaneceres tormentosos

Se me mancha el alma de tristeza
un manchón
y una nube negra que me persigue.
Pero no desespero
aunque me muero de la tentación
de soltar la soga
que tira
y mantiene vivo
éste caos
y salir
en búsqueda
de la libertad.
Pero entonces el nubarrón desaparece
una luz ajena a mí
desintegra aquellos truenos
amenazantes que me persiguen.
El amanecer se impone frente a mí
y me llena de optimismo
ajeno a mi cuerpo
que me nace desde adentro.
Totalmente oportuno a la luz repentina
que le dio un vuelco a mis llantos
y un repentino envión a mis ideales.
Tu sonrisa como escudo
tu luz como bandera
y tu alma custodiándome
son el eco de mis alegrías.
Un ala tuya, agita a una mía
volando juntas
en éste desierto pretencioso
totalmente convencidas
de que nuestra sed
va a ser saciada en cualquier momento
en el mismo vuelo
juntas.

Mordidas bélicas

Qué burbujeante era tu saliva
desentonando con la rigidez de la piel endurecida.
Tu cuello firme me convencía de hablarte en otro idioma
los colmillos se incaban en tus cuerdas vocales
dejándote sumido en el silencio de tus gemidos.
Te retorcías confundido
tu espalda necesitaba aún más suspiros
y uñas que reconstruyan
los cráteres
y el relieve lunar
de erotismo
que te florecía
cuando te sumergías
en el húmedo orgasmo
del perfume nebuloso
de su pecho,
incrustándose en tu sien.
Qué despreciable era la velocidad
con la que te vestías
y huías.

Amantes efìmeros


Sombras multicolores revisten las paredes
que nos observan cómplices del encuentro fortuito
e inevitable
indetenible
indisumulable
que vivimos.
Aferrado al cráter lunar
de la cintura
buscaba respuestas
a las incógintas de ése deseo prohibido
Resolvió recorrerla
y se deshizo de la moral
en aquel
tiempo y espacio preciso
en dónde le beso hasta el alma
que le dolía de locura.
Sus párpados se endurecían
negados a oír la epifanía
del ardor que los contenía
en sus revolucionarios
actos de cómplice lejanía.

Semilla impostergable

Resulta que quizás
tu boca esconde
un veneno letal
en sus pálpitos húmedos
y sea
algo que asesine a las absurdas culpas
que no puedo tener
que no puedo sentir
que no existen en mí.
Si te entrometés
en mi cama
buscando mi desnudez
inexacta
y encontrándote
con mi respuesta urgente
a tus manos
que me insisten
sin importarles
si me niego
si demoro en entregarme.
No sembraste la intriga en mi piel
encendiste el rito impostergable
de hacerle caso omiso
a lo que debería ser
pero que es imposible que sea.
Parecía valentía
tu mordida en mi cuello
(inocente)
que jamás hubiera estado preparado
para sentir tus susurros mojados
incitándome a lo prohibido.
No quiero poesías justificativas
si al fin y al cabo
te besé sin escrúpulos
te amarré a mi cuerpo desesperada
me aferré a tu espalda inconcevible.
Aletargada por la mente que se me quedó en blanco
sorprendida
de lo acertadas que habían sido tus caricias
que jamás me hubiera animado a entregarte.
Y en la eternidad del lapso temporal
en dónde nos amamos
le doy sepultura
(momentánea, quizás)
al ardor que generabas en mis entrañas con tus dedos húmedos e invencibles.

domingo, 27 de enero de 2013

Palabras atemporales.

No es un relato
y mucho menos un recuerdo.
Los versos se inundan de
lo vomitivo,
de lo atemporal.
La imaginación me desprestigia
si quiero camuflar
tanto beso radioactivo
imposible de disimular.
¡No es ni narrativa!
Es que ya no confío en la melodía
Es un suicidio pragmático
de mi mente
que sólo experimenta lujuria
y el exterminio del tabú
en los guetos en dónde
encerraste mi libertad.
Hasta las palabras son
relativas
y las letras se me derriten
en el papel.
Y me muero de agonía
porque me dí cuenta
que te pusiste a analizar
esta poesía.

Deseos retóricos.



Escalofríos de lata,
entumecidos
y podridos,
alucinando con el calor.
Estupefacto besabas
acaramelándome el alma.
Tu lengua de metal
se dilataba
y retorcía
sobre la piel húmeda que recorría.
¿A dónde vas con tanta ropa,
con tanta prisa,
desperdiciando la sensualidad
que emana tu caminar?
Las uñas negras
de mis dedos dormidos
te detenían.
Tu espalda rígida,
arquitectura de una pasión sicodélica
ahora me perseguía.
¿A dónde me arrastrás tan lento
tan cuidadoso
tan irresistible y prepotente?
No es rabia
ni agonía
mis gritos cuando me colonizas la piel
son auténtica poesía.

miércoles, 16 de enero de 2013

Erótica batalla.


Entonces la boca fue brasa.
La mano se hizo fuego,
inextinguible,
como el ardor de sus adentros húmedos.
Sus fluídos erupcionables se extinguían en el río líquido que circulaba en sus sexos, que ahora eran uno. Incendiándose.
Incendiándome te descubrí,
aniquilándome la soledad de un solo disparo.
Como franco tirador afilaste tu arma.
Acariciabas con tus dedos húmedos
el filo de tu miembro.
Tu boca (que era brasa) me magnetizó el pecho
mientras te masturbabas el alma, mi soledad se consumía en tu sonrisa.
“No mientas” te pedí con la mirada.
Y seguías afilándote ansioso por disparar.

A mi las balas siempre me habían excitado.
Uno poco  la fantasía de morir baleada de orgasmos,
alimentaba mi obsesión.
Era por eso que quería manosear tu revólver hasta desaparecerme.

La mano se me hizo fuego.
Te reposaste desnudo sobre el paredón,
irresistible te fundías en el muro
con mis uñas en tus muslos,
mientras el revólver revivía
y nos acribillaba la infidelidad a los dos.

Cuando un poeta escribe sobre sexo.


Un baño para desprenderme la poesía-borrador de la lengua,
masajes para expresar todo lo que mi poesía pueda gritar, besándote.

Mis piernas se estiran.
Hacerte el  amor en el sillón me inspiró el caminar.

Tu mano se detuvo en la esquina,
Por dónde nos solía pasar a buscar el ardor.

Inoportuno te encontré en mi habitación,
y se me deshizo la toalla que encarcelaba mi desnudez.
Inoportuno me sonreías.
Con tu histeria me sabías llevar.

Oportunos a la seducción nuestros ojos conversaban,
ninguno de los dos supimos en qué idioma.
El hecho es que, segundos después,
tu boca estaba haciendo piruetas, enredándose con la mía.
Ya de por sí te estirabas y gemías.
Tu empeño retorcido me confesó que eras un espía
¡Adivino! Me enceguecía?
Tu espalda (dinamita) se extinguía.
Inoportuna mi libertad de embriagarme de cada cuerpo que me suene a poesía, se me aparecía.

domingo, 13 de enero de 2013

Ninfomanía Poética



Un grito de placer te desarma,
tenes mis uñas marcadas en la espalda.
No me tapes la boca cuando me hagas el amor.
Asfixiame de tu deseo así me acelero hasta verte extasiado de placer.

Tengo tus colmillos en el cuello,
me dejaste sin sangre.
Ahora no tengo porqué dejar de cogerte el alma,
¡si estás desmayado sobre la sangre que me succionaste!

¿Cuántas putas te hicieron el amor?
¿De cuántas otras te enamoraste?
El desenfreno con el que me embriagas me confiesa otras cosas...
Tus manos aferradas a los senos me saben a desesperación
y a puro talento para hacerle el amor a la primera puta que se te niegue.

Mi talento no deviene del mismo lugar cariño,
pues tus ardientes ojos grises me atravesaron
y tus manos dominaron mis adentros.

Uno por uno tus dedos húmedos construyeron en mí la creatividad para poder cogerte del mismo modo en que te escribo.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El tintero.

Siempre me escapo
de tener que
volver a verte
en mis poemas.
Siempre evito
volver a vivir
el ardor de sentirte
en las palabras.
Pero resulta que,
pareciera adicción,
encontrarte en cada párrafo
de mi ficción.
A veces me pregunto
¿serà real?
¿o mi imaginación
se entusiasmó tanto
que terminó
haciendo de vos
el mejor poema exacto?
A veces te encuentro sentado a mi lado
llenándome el tintero
con el que cargo la pluma
que reviste los versos que te dan vida.
En ésa consistencia turbia existis,
todos los días dentro de mí.
Y cuando encuentro tu yo verdadero,
se me esfuman las ideas
porque el tintero se queda sin tinta
y la pluma se derrite en mis manos.
Las hojas se me hacen cenizas
y al no tener la poesía
como salida
la lengua se me enreda
y se me hace un nudo infinito.
Pues cada vez que encuentro tu yo verdadero
nacen en mi boca un cúmulo de palabras
que se enfrentan desesperadas
para expresar algo
de lo que pasa adentro.
Pero caen en el abismo,
y se pierden en el enredo de mi lengua,
imposibilitada del decir.
Y mis ojos incrédulos,
buscan la forma de decirte
¡Abrazáme!
Que ya no le puedo
escapar a la tentación
de rendirme ante tu poesía
y dejarme fluir por tu lengua
que al soltar su palabra
vuelve a darle vida a la mia
cuando se encuentran
furiosas y felices
de sentirse en la humedad
de volverse una escupiendo fuego.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Dejé de modular aprendiendo a cantar

Mentiría si dijese
que en esta lucha
vos ya no estás

Mentiría si negase
que fuiste vos  el que
me despertó a luchar

No estamos apagados
y con un beso me podes despertar.
No te comas la novelita
Abrite al crecimiento universal.

Mentiría si dijese
que en ésta lucha
vos ya no estás

Sería aún más ciego
si diría que no salís
al barrio a embarrar

Si el verde te dio la vida
proclamas unirte a ellos
en las oscuras avenidas.

Y tu sol amanece
y los cielos se enmudecen.
La realidad es ya tan obvia
que ni si quiera la podemos
nombrar.

La luz está acá adentro
¡Oh que será!
del día que descubramos
que no estamos limitados
si hundimos los pies
en el mar del pensar.

Porque hoy apagamos la tele
y vivimos la verdad
de poder sentir
que en esta lucha
ya no somos
sólo vos y yo
y nadie más.

Mentiría si negase
que fuiste vos
el que me despertó a luchar.

A la melodía se la hace el sol

Era magia que danzaba
me detenía en el tiempo para apreciarla.
Yo quería llegar a abrazarla
pero cuanto más me esforzaba
más se alejaba.

Mis luchas se tiñeron de negro
me derrumbé ante la represión
y ya no sabía si era el sistema
o era yo que había perdido el corazón.

Era el sueño del joven
sólida, libre y popular.
No había manos sangrando
ni niños sin lugar para volar.
Los niños hacían del cielo su hogar.

Fué entonces que el cielo se abrió
lo lejano y soñado por fín nos gritó
Nuestros ojos cegados ante la claridad
nos dijeron que era momento de actuar.

Las quimeras golpearon la puerta
y con la palabra te invité a luchar
Era el sueño del joven
sólida, libre y popular.
La oscuridad de tantos murió
y los tronos se quemaron en el sol.

Se nos acercó el mundo revolucionado
las quimeras nos golpearon la puerta
y no hubo voces que no se oyeran gritar

Te encontré en la noche de la lucha
y te dije ¡ahora sí nos escuchan!
porque con la palabra me invitaron a luchar.
Porque con la palabra me invitaron a luchar.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Cambios de roles entre la naturaleza y la pasión


El paisaje era tan exigente como su piel
No podías esconderte de él
Y no había espacio represor en dónde él no pudiera manifestar su belleza.
En los más recónditos lugares lo encontrabas
O encontrabas una parte de él
que te seducía impune
que te conquistaba inevitablemente.
Si  te  proponías no verlo, él se mostraba aún más
A veces era bello e indescriptible
Otras era perfectamente saboreable
como observable.

Rugían sus ojos cuando el sol se reflejaba en ellos
rugían sus ojos
gemía mi alma
cantaban mis cielos
lloraba la soledad.

Cargamos de ansiedad y expectativa el encuentro
No me proponía que sucediese
Tampoco esperaba fundirme tanto
y de aquel modo en su piel
Pero su cuerpo, su arquitectura
era tan ágil e imparable como la pachamama que le había dado la vida.
A veces lo confundía con ella
a veces él se convertía en ella
Y muchas otras, su piel sabía a madre selva.

En el auge de la pasión
sus alas se abrieron
y empezó a planearse en mis interiores
revolucionándome el deseo.
De repente un estallido de jazmín en los labios
Y él se convertía en pachamama otra vez,
haciéndome explorarlo;
la encontraba en cada rincón de su piel,
en cada gota de vida y de prepotencia que me regalaba su boca.

Cuando rugían sus ojos
mis ojos imploraban por más.
Eran voceros de mi alma que insistente necesitaba liberar a gritos el placer que la poblaba.

Cuando rugían sus ojos se podía comprender
cómo es que él
nacía,  moría, seducía y se convertía en pachamama
cuando la soledad lloraba traicionada y vencida.

La luna nos encontraba desnudos de cuerpo y alma
fundidos piel con piel,
ahogados en los ríos y arroyos que se creaban en nuestros surcos,
cada vez que nos encontrábamos,
proponiéndonos no encontrarnos
y volvíamos a trazar el puente de sudor
que nos conducía a convertirnos
en la pachamama que nos había dado la vida.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Teoría de los días nublados.

La luna iluminaba escandalosa, abrumante e irresistible, a la noche.
La luz era semejante a la que el sol dá para hacer el día.
Al darse cuenta de ésto, así de simple y concreto, el rey de las estrellas se encegueció de celos y de ambición. Fué así que un día, decidió faltar a su trabajo de todos los días, y así eludir su obligación. Se hizo el pícaro escondiéndose detrás de las nubes blancas de algodón y apagó su luz, o simplemente la dejó guardada en un cajón, por ése momento. Para cuando llegase la noche, la luna brillaría con deslumbrante esplendor, pues sería lo único que haya iluminado a la tierra aquel día, devolviéndole ésa vida necesaria y adictiva que las nubes se habían negado a brindar.
La noche llegó, y la luna brindo espontáneamente su show. El sol seguía escondido detrás de las nubes, observándola.
Nadie se había dado cuenta de aquel prófugo escondido, así como nadie había podido descubrir que lo que el sol sentía por la luna era una profunda admiración.

lunes, 27 de agosto de 2012

Los ojos verdes aquellos



Los ojos verdes aquellos
de cristal húmedo
de lluvia agridulce de realidad
eran sólo unos
y eran sólo aquellos
los que habían sido capaz
no sólo de traspasar el plano de lo real
superándose en todo impedimento físico que apareciera
pudiendo hacerse presentes
en los momentos justos
en que era necesario inundar el ambiente del verde cielo que me atacaba cada vez que me miraban y me gritaban
¡Acá estoy! Nos atraviesa un río, pero podes caerte en mis abismos igual.
Siempre que quieras mis pupilas serán tu sosten
y el iris color madre selva
el que te traslade hacia dónde yo esté amándote
y vos necesites
simplemente, estar amándome.
Los faros que despejaban la neblina
y me reubicaban la brújula siempre que quería encontrarlos.
Siempre fueron tan sólidos como el mirar con el que me conectan
los ojos verdes aquellos.
Siempre serán tan magnetizantes como la energía que me hace ser


lo que soy para que ellos sean en mí


y yo pueda siempre concluir mi hastío


en volver a encontrarlos en el andén del tren


esperando mi llegada, como si todo hubiera sido ayer.

martes, 7 de agosto de 2012

Te quiero - Mario Benedetti

















Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola
te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

miércoles, 20 de junio de 2012

Fotosíntesis de los ideales.


Las palabras nacen un día, llegan volando sobre el cielo y, a modo de estampida, golpean tu puerta e impactan la realidad que expresan en su anatomía sobre tu cara, sin escrúpulo alguno.
Me pasé la vida buscándolas desesperadamente, para que reviviesen e impulsaran las convicciones que germinaban en mí ser.  Yo sentía que eran sólo semillas que necesitaban riego para poder florecer lo suficiente para llegar a otros prados. Pues era desgastante la soledad que sentía al criticar o poder ver las falencias del cubo dónde nos dicen que estamos sometidos a vivir. Pero ésas eran las utopías a las que mi personalidad se aferraba para ser sí misma todo el tiempo, y las raíces que habían echado en mí llegaban mucho más profundo de lo que yo podía percibir.
Estaban quienes insistían en podar la vegetación en la que se habían convertido aquellos ideales. Es que era mucho más sencillo arrancar de cuajo todo lo que florecía, que salir en búsqueda del oxígeno que necesitaban para florecer.  No los culpo. Era sencillo de ver que a ellos les habían castrado todo terreno fértil desde un principio; pero en mi interior, las convicciones por las que vivía me reclamaban por más vida.
De un salto desperté. Algo ardiente me enceguecía y, contradictoriamente, me conducía a paso firme a quién sabe dónde. La niebla que habituaba en mí andar empezó a sublimar, me enfrentó con depredadores hambrientos por hacer desaparecer aquello que llevaba dentro.
Como en una emboscada abismal un inmenso nubarrón se me acercaba; empecé a correr. Lo que yo creía raíces se manifestaron como selvas dentro mío, y me exclamaban y convencían que si no me alejaba a tiempo, iban a estallar dentro mío, para consumirse y morir.
Ya no sentía los pies del impulso que había tomado. Pero el inmenso nubarrón era más fuerte y consistente que yo y me paralizó por completo, aun estando a kilómetros de mí. Sólo con visualizarlo me petrificó, pero las selvas interiores latían cada vez con más fuerza en mi pecho y me obligaron a no pensar en cerrar los ojos. Mis convicciones se hicieron universales en los prados que esperaban poblar y en ése mismo instante la utopía golpeó mi puerta y me dijo que si podía verla, yo la estaba convirtiendo en realidad.
Entonces me elevé en el aire, y ahora el impulso nacía de mí misma. Me estrellé contra el nubarrón en el mismo instante en que le ganaba la batalla al monstruo depredador. La nube se hizo polvo blanco que me cubrió por completa. Yo estaba iluminada y encaminada a llegar dónde siempre había sabido que tenía que ir.
Y me sacudí el polvo y me fui a encontrarme con las palabras y compañeros de combate que me estaban esperando.
Las palabras nacen un día, llegan volando sobre el cielo y, a modo de estampida, golpean tu puerta e impactan la realidad que expresan en su anatomía sobre tu cara, sin escrúpulo alguno.
Están preparadas para despertarte, sometidas a que dejes ser y asumas como propios a los ideales que nacieron y florecieron en tu interior. Para que construyas el puente que los lleve a convertirse en realidad.

martes, 29 de mayo de 2012

Recetario un tanto entrabalenguado

Recetas para acelerar el olvido y disfrutar de los sedimentos del sentimiento
falta carácter que nos dirija hacia lo que sacie nuestra necesidad
sin volver a arrastrarnos al dudoso e inconcluso pasado, por más que golpee nuestra puerta constantemente.
Condimentos que hacen del camino un poco más transitable, disturbios que aparecen taciturnos desafiándonos a superarnos constantemente.
Posibilidades y caminos estrechos, como nodos se presentan. Retándonos a saber cómo mover las piezas del tablero para poder sacarnos de encima el jaque mate al que parece que estamos condenados.
No sé si estás
si esperás
si estoy en vos
si soy si te veo, no te veo. No tengo ojos en ésos prados lejanos.
No lo permito.
Recetas para condimentar las posibilidades que no sé si es que están o se camuflan a lo camaleón para persistir; para hacer nacer la tentacion o destruir la poca resistencia que me queda a volver a saber
si es que estás,
si es que esperas,
si es que estoy en vos,
si es que soy si te veo. Dejarme verte, tener los ojos exclusivamente para tus prados tan cercanos.
No lo permito.

domingo, 11 de marzo de 2012

Resurrección de un sentimiento al borde del suicidio


Morderme los labios para evitar caer en la tentación que me generás
Pensé que ya no me movilizabas tanto como ayer
creí que se habian extinguido los universos que creabas en mí
pero en un nuevo big bang recreaste toda magia adormecida
dejándome incrédula ante lo que aún vive adentro mío e ignoraba.
Quizás en el afán de poder controlar al corazón me mentí dando por muerto a tanto amor.
Es que me encontré en pleno funeral simulando una viuda negra que no sabía ver la mentira que me estaba haciendo creer.
No es que tenga miedo
o que el desgaste haya sido mayor
Simplemente éste empate ya no me basta, y el eterno jaque mate en que me dejas el alma me reveló los silencios. Y en la revolución interior que desperté o despertaste, me redescrubro con el corazón al aire y tan poco vulnerable a tus intentos mediocres de llevartelo contigo otra vez.
Me volví exigente, y lo barato ya no me alcanza ni para el placer;
lo que dabas porque sí ya ni excita.

Si es que la valentía es el paso primordial para amar
pretendo que sea igual de exigente para ambos.
Y no se trata de ser sofisticado e ingenioso
se trata de aprendre a abrir los ojos antes de exigirle al de al lado que observe con atención.

Nunca fuí precavida y te amé más de lo que mis propios límites me lo permitían
Y no hay juez que pueda dictaminar que caí en egoismo alguno ya que a la inmensidad de madres selvas que generabas las mataste al condenarlas a cequía eterna o a ponerlas en pausa y hacerlas morir por un poco de tus diluvios ipnóticos.
Con hambre no se puede ni exigir
y los cielos fallecieron exaustos de agonía.

Si has de guardar planes bajo la manga, que el propio destino te demuestre que con el placer no basta para besuquear con locura un corazón y mucho menos para llevar en tu andar su condimento de felicidad que te suma.
Ésa misma felicidad que te permitió querer apostar a todo aún siendo el más cobarde de todos.
La semilla era mágica y floreció en tus campos
y si la aucencia de riego le quito vida, aplícale primeros auxilios a sus raices, por más que ya ni se acuerden de tus labios.

jueves, 8 de marzo de 2012

Argumentos desvariados para abandonar el caos.


Ya encuentro en el brillar de las estrellas nocturnas tu mirar que me desarma vengativo.
Es que pretendo desviarme del camino
y dejar de tropezarme con la misma piedra; pues la atrapé y la lancé lejos, lejos.
Es eterno el concluir y el pesar de los días
los deseos intocables
y las fantasías insistentes que te reviven y dan vida contínuamente en mí.
Tus labios serán eternamente míos
tu corazón ya no late por mí
ni el mío lo hace por tí
Y es un reto corazón, el que podamos soltar el timón
y dejar que el oleaje diriga a éste barco.
Que nos lleve hasta alta mar
dónde podamos escapar del intento suicida de hacerlo naufragar.
Sabes que no nos podemos amarrar aún más
y que su mirar me derrite, y no puedo impedirlo
no puedo detener el impulso de liberarme de cuánta cadena me detenga a aferrarme a su espalda.
Sabes que te dí de mí hasta lo que no tenía
y que me quedé sin proviciones para amar; por éso no quiero perder ésta jugada.
Ya entregué el as bajo la manga, y tengo el trebol de cuatro hojas en un marchitar eterno.
Y si sus alas vuelven a batirse cerca mío, te juro que remontaré vuelo hacia el naufragio de su ser.
Recuperaré la agilidad con la que me desenvuelvo en la ogera de euforia que me domina, y me iré lejos; sin brújula de alfiler que me guíe; dónde encuentre su inescrupulosa realidad; dónde me una a su andar sin tiempos, a su desdichado destiempo que tanto me ipnotiza.

Sabes que te dí de mí hasta lo que no tenía,
y que no suene a reproche
es una poesía más dónde explico lo que me es imposible al mirarte a los ojos
Las alas agitadas y ansiosas por volar a dónde no tengo idea que podría estar
te ruegan;
Y pretenden volver a hacer germinar lo tan deseado
a renacer de la tragedia y perderme en los confines de lo desconocido,
de la utopía de que no haga otra cosa que perderse en mi boca.
El rompecabezas se desarmó y dejo por fín de romperme la cabeza
luego de habermela roto yo misma contra tu pared testaruda.
Ábrete vuelo conmigo y que en el andar descubras tánta pasión cómo la que pretendo derrochar en su anatomía; tanta música como la que oíre en su orquesta de gemidos.
Desarmate del pasado y verás que es sólo un lapso de tiempo más hasta lograr el auge de plenitud en tu andar, y en el mío, y en el de todos los demás.

jueves, 1 de marzo de 2012

Simplemente


De nuevo a los ruedos
y parece que fuera la primera vez
porque tu mirada febril
me hace sentir tan principiante
me paraliza me detiene me inmoviliza.
Es desesperante y hermoso
la incertidumbre el apaciguamiento que me domina.
Es que hace tanto que vivis en mí
en silencio, precioso y ruín
y de repente me supera
me supera a mí misma
la necesidad de tu cercanía
de que escuches mi voz
de que descubras mi arte
y compartas el tuyo
de verte y que veas que estuve aquí esperándote, paciente y decidida.
No sé si es ingenuidad
o poca cordura lo que me agarra cuando te impactás en mí
Pero quiero derretirme en vos
derrumbar lo incierto y al ayer.
Que el hilo de la voz sea solo uno
y bueno lo demás será
así como fué que viviste tanto tiempo aquí
y lo sigues estando
mientra aguardo o descubro cuál es el paso que hay que dar.